Ecuménicas por el Derecho a Decidir
¿Quiénes Somos?
Ecuménicas por el Derecho a Decidir es una asociación de mujeres feministas, disidentes, diversas de diferentes denominaciones de fe y espiritualidades. Fundada el 05 de septiembre del 2015.
Somos una asociación que lucha por la igualdad, equidad y justicia de género, la no discriminación, la prevención de la violencia en contra de las mujeres, niñas, y adolescentes, la defensa del Estado Laico. Contrarrestamos los fundamentalismos religiosos y conservadurismos desde un marco de paz, la construcción colectiva, establecimientos de diálogos y debates respetuosos en pro de la justicia de género.
Además, EDD es referente en la promoción de los Derechos de las mujeres desde una ética teológica feminista.
Principios Institucionales
Autonomía y Autodeterminación
Porque somos capaces de tomar decisiones y ejercer control sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos, sin ningún tipo de injerencia u opresión de fuerzas externas.
Equidad
Porque reconocemos que todas las personas tenemos condiciones, características específicas y merecemos un trato justo; el reconocimiento a nuestra diversidad y la eliminación de cualquier actitud o acción discriminatoria.
Ecumenismo
Porque somos mujeres quienes, desde nuestras distintas espiritualidades y denominaciones de fe, nos unimos para abogar en favor del derecho a decidir de todas las mujeres y niñas.
Feminismo Teológico
Porque exigimos relaciones libres y recíprocas entre mujeres y hombres desde la reinterpretación teológica de los textos sagrados que, históricamente, han perpetuado las opresiones patriarcales y la sumisión de las mujeres en la sociedad y en la vida eclesial.
Misión
Somos mujeres de fe que luchamos contra toda acción violenta que pretenda impedir el ejercicio del derecho a decidir de las mujeres y las niñas.
Visión
Ser una organización referente, que, desde el ecumenismo y teología feminista, defiende la autodeterminación y la autonomía de las mujeres y las niñas.
Licda. Ana Ruth García
Directora de Ecuménicas.
Tejiendo Esperanza en la Honduras Herida
Querida comunidad, hermanas y aliados:
Desde mi rol en Ecuménicas, quisiera compartir con ustedes lo que siento cuando miro nuestra Honduras. No desde las cifras o los informes, sino desde la vida que palpita en cada rincón de este país lastimado y valiente.
Cada día encontramos historias que nos rompen y nos fortalecen. Mujeres que cargan sobre sus espaldas no solo el cuidado de sus familias, la memoria de los ausentes y la semilla de la resistencia. Jóvenes que eligen quedarse a construir aquí, a pesar de todo. Comunidades que necesitan ser organizadas para protegerse, sabiendo que con ello se juegan la vida.
En Honduras, ser defensora de la vida es un acto de valentía. Lo sabemos. Lo vivimos en la piel de nuestras compañeras, en las amenazas que reciben las que alzan la voz, en la impunidad que duele como una segunda herida. Frente a esto, en Ecuménicas creemos que la fe debe ser un lugar seguro, pero no un refugio para evadir la realidad. Tiene que ser un fuego que nos impulse a transformar las injusticias, un abrazo solidario para las que sufren, una voz que clama cuando a otras les quieren silenciar.
Nuestro feminismo nace de un vinculo religioso pero respetando los derechos de las mujeres y niñas. Es un feminismo que escucha el grito de la Madre Tierra y el luto de las madres por sus hijas e hijos desaparecidos. Que se rebela contra un sistema que quiere callarnos y someternos. Creemos en un Dios que camina junto a las oprimidas, que llora con nosotras las pérdidas y que nos da fuerza para seguir en la lucha.
Ecuménicas es, por eso, un espacio para sanar y para luchar. Para juntar nuestras fuerzas, recordar que no estamos solas y organizarnos con esperanza. Los invito a que:
-
Se acerquen, se sumen, pregunten. Necesitamos de todas las manos y todos los corazones.
-
Rompan el silencio. Compartan nuestras luchas, hablen de lo que pasa en Honduras.
-
Cuidemos entre todas. La defensa de la vida comienza por el cuidado de quienes defienden.
Juntas somos más fuertes. Juntas podemos convertir el dolor en poder, la resistencia en futuro.
Con la fuerza que nos da la comunidad,
Ana Ruth García
Coordinadora
Ganadora del
Premio Per Anger 2025
Honduras es uno de los países más peligrosos de Latinoamérica para las mujeres. La violencia de género está generalizada y se estima que una mujer es asesinada cada día. La discriminación contra las mujeres y las niñas es común y sus derechos están gravemente restringidos. Tras presenciar demasiados embarazos adolescentes y casos de violencia contra las mujeres, la pastora Ana Ruth García fundó en 2007 la organización de derechos de las mujeres Ecuménicas por el Derecho a Decidir.
«Me centro en los derechos de las mujeres y las niñas, especialmente en la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Cuestionar todo aquello que se les prohíbe a las mujeres y las niñas es mi mayor fortaleza», afirma la pastora Ana Ruth García.
Ecuménicas trabaja para informar a las mujeres y las niñas sobre sus derechos a la salud sexual y reproductiva y para generar resistencia contra la arraigada cultura machista. Entre los temas que promueven se encuentran el derecho a la anticoncepción y la posibilidad de abortar, derecho que está prohibido en Honduras incluso en casos de violación o si la vida de la mujer corre grave peligro.
“Las jóvenes hondureñas suelen desconocer sus derechos reproductivos. Una de cada cuatro adolescentes hondureñas da a luz antes de los 20 años. Esta es la segunda tasa más alta de embarazo adolescente en América Latina. La educación sexual no está permitida en las escuelas, pero nuestra organización Ecuménicas capacita a los docentes, quienes a su vez transmiten el conocimiento a los estudiantes y a los padres”, afirma Ana Ruth García.
Ana Ruth García lleva años luchando por la legalización de la píldora anticonceptiva de emergencia, también conocida como la píldora del día después, en Honduras. En marzo de 2023, el gobierno del país anunció el levantamiento de la prohibición, una importante victoria para Ecuménicas y el resto del movimiento por los derechos de las mujeres en Honduras. La organización también trabaja para impulsar políticas y leyes que reflejen los convenios internacionales que Honduras ha firmado, pero que rara vez cumple.
Como pastora y teóloga feminista, Ana Ruth García busca transformar el rol y el enfoque de la iglesia hacia las mujeres y las niñas. Honduras es un país religioso y muchos líderes religiosos interpretan la Biblia de una manera que contribuye a la disminución del respeto por los derechos de las mujeres y las niñas. Ana Ruth García sufrió violencia doméstica en su infancia y comprendió desde temprana edad cómo el mensaje de la iglesia a veces exacerba la vulnerabilidad de las mujeres. En lugar de abandonar su fe, la utilizó como una fuerza para el cambio.
«En nuestro trabajo, utilizamos las Sagradas Escrituras y relatos teológicos que promueven los derechos de las mujeres y las niñas. Por ejemplo, nos enfocamos en relatos inclusivos y compasivos, reinterpretamos la Biblia y trabajamos para cambiar las normas sociales que oprimen y vulneran a las mujeres y las niñas», afirma la pastora Ana Ruth García.
Durante más de 30 años, ha trabajado para transformar la situación de las mujeres y las niñas en Honduras, utilizando la fe y el activismo como herramientas fundamentales. Ana Ruth García y su organización Ecuménicas operan en un entorno de gran resistencia y donde las amenazas de muerte son parte del día a día. A pesar de ello, continúa trabajando por un futuro en el que las mujeres y las niñas tengan el poder de decidir sobre sus propias vidas.
Discurso:
Es un honor inmenso para mí estar aquí recibiendo este premio.
Agradezco profundamente a Act Iglesia Sueca por la nominación a este significativo premio por la colaboración, y confianza en nuestra experiencia, el acompañamiento, fortalecimiento y respaldo en todos estos años a mi colectiva Ecuménicas por el Derecho a Decidir en Honduras y mi persona. Agradezco especialmente a todas mis compañeras Ecuménicas, mujeres, niñas que me transmiten la valentía y la fuerza para la lucha.
Agradezco al Foro de la Historia Viva de Suecia y al comité por otorgarme el premio Per Anger, reconociendo mi labor en la defensa de los derechos humanos en contextos adversos y mi lucha diaria por fortalecer la democracia en Honduras. Este premio simboliza la resiliencia de mi historia y la de muchas mujeres y niñas en mi país, exigiendo justicia y dignidad, promoviendo decisiones autónomas sobre sus cuerpos y vidas.
Este premio y reconocimiento se lo dedico a la Divinidad, a mis ancestras, mi abuela y mi madre por su ejemplo de resistencia. A mi esposo y mi hijo por su acompañamiento, amor y ánimos cuando las fuerzas y esperanzas decaen.
Desde mis seis años enfrenté junto a mi madre violencia patriarcal de mi padre, aun cuando este era un hombre creyente que me enseñó a leer con la Biblia. Luego en mi adolescencia observé con mucho dolor dentro de mi comunidad de fe injusticias por razones de género, abusos sexuales, la prohibición al aborto y embarazos no deseados en los que se justificaba este sometimiento a mujeres y niñas, con interpretaciones machistas de los textos sagrados.
Fui pastora desde muy joven y tuve la oportunidad de estudiar la teología feminista que me liberó de mis propios dogmas y prejuicios religiosos instalados desde niña. La combinación del feminismo y mi fe no me alejó de Dios, al contrario, me acercó a su justicia. Junto con mujeres de distintos credos, fundamos la colectiva Ecuménicas por el Derecho a Decidir.
Nuestra contribución al movimiento de mujeres y niñas ha sido crear puentes que reconcilian la fe y los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, y promover los cuidados de la Salud Sexual y Reproductiva desde narrativas liberadoras, la construcción de las agendas feministas desde las infancias y que además reivindican el rol de las mujeres jóvenes y de las niñas en combinación con la incidencia política, su fe y espiritualidad.
Brindamos acompañamiento espiritual a víctimas y sobrevivientes de abuso sexual a quienes lo solicitan, asesoría legal, y apoyo psicológico; todas estas acciones fortalecen el movimiento feminista en Honduras. Somos únicas en lo que hacemos, porque contribuimos particularmente desde la fe, dando otra perspectiva al feminismo.
Este premio nos transmite fuerzas para la resistencia ante las amenazas y ataques, atentados a nuestras oficinas y transporte. Como líder de la organización, los riesgos son más altos, siendo estos ataques directamente a mi persona. Hemos mitigado los daños mediante el desplazamiento forzoso nacional y hasta el exilio en otro país de manera temporal.
En mi país hay niñas que están enfrentando embarazos a partir de los 8 años de edad. Diariamente matan a niñas porque se rehúsan a ser abusadas sexualmente o para silenciarlas para que no denuncien. El aborto está totalmente penalizado, con penas de más de 10 años. El peor impacto lo reciben las niñas y adolescentes quienes se ven obligadas a embarazos impuestos cuando no era parte de sus decisiones. El Estado de Honduras comete una tortura en la vida de nuestras niñas y adolescentes al obligarlas a tener un hijo producto de una violación sexual, esto es la forma más violenta, degradante e inhumana de discriminación y sometimiento.
En mi país, el Estado nos niega la Educación Sexual Integral. La presidenta vetó una ley aprobada en 2023, presionada por grupos religiosos, que buscaba prevenir embarazos adolescentes. Como resultado, muchas niñas no conocen su cuerpo ni cómo protegerse del abuso.
El pueblo de Suecia ha sido noble en su compromiso y respeto a los derechos humanos. Su amor traspasa las fronteras mediante el apoyo sueco a nuestra incidencia política frente al gobierno de Honduras. Un logro significativo ha sido la aprobación del uso de la pastilla anticonceptiva de emergencia en Honduras 2023. Esto ha sido posible, en parte, gracias al apoyo de los parlamentarios nórdicos comprometidos con los derechos sexuales y reproductivos. Desafortunadamente, en este momento la pastilla enfrenta demandas para prohibirla, lo que sería un grave retroceso a nuestros esfuerzos, y por ello, necesitamos su ayuda, así como el acompañamiento sueco a quienes luchamos por la protección de los derechos de las niñas y mujeres.
Nosotras un día decidimos no conformarnos con la oración y decidimos tomar acción ante las instituciones religiosas que no son coherentes con la búsqueda de la justicia; y exigir al Estado de Honduras el respeto a los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, por esto hoy afirmo que:
¡Decidir es Sagrado, Justo y Necesario!
Licda. Ana Ruth García
Directora de Ecuménicas.


